sábado, agosto 20, 2016

Los feminicidios, parte de la cuarta guerra mundial


Raúl Zibechi

La Jornada El 14 de agosto la página desinformemonos.org advertía sobre los 31 feminicidios registrados en Querétaro desde enero de 2015, con un breve y estremecedor relato.

“Los juegos, los sueños, la escuela, los amigos, la familia, los cumpleaños, los viajes, la seguridad, la libertad, la dignidad y la vida han dejado de ser derechos para convertirse, vergonzosa, intolerable y lamentablemente en beneficios que se adquieren cuando ‘moderas’ tu manera de hablar, cuando ‘cuidas’ la manera en que vistes, los horarios en que sales, lugares que frecuentas, cuando dejas de confiar en las personas y cuando tu vida deja de ser tu vida.”

El artículo destaca que "los feminicidios son a todas luces violencia de Estado"; denuncia "la impunidad que los arropa y propicia la repetición del daño", y destaca que la mayoría de las víctimas suelen ser mujeres indígenas y pobres.

La información remite directamente al libro de Silvia Federici, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Traficantes de Sueños, 2010). Un trabajo de duradera influencia, que contribuye a iluminar la realidad permitiendo una mejor comprensión de un conflicto social. Analiza la caza de brujas en la sociedad medieval, y a la vez contribuye a la comprensión de lo que sucede en este periodo de la historia.

Federici sostiene que el feudalismo fue erosionado por el poder y la autonomía conseguidas por las clases populares, y que la respuesta de las clases dominantes fue una violenta ofensiva que sentó las bases del capitalismo. La esclavitud y el colonialismo, el sometimiento de los trabajadores en la producción y el confinamiento de las mujeres en la reproducción, la creación de jerarquías de raza, género y edad, formaron parte de esta nueva dominación.

El capitalismo no sólo llegó "chorreando sangre y lodo desde los pies a la cabeza" (Marx), sino creando "un inmenso campo de concentración", donde la esclavitud en las plantaciones y la mita en las minas impulsaron la acumulación de capital (Federici, p. 91). El poder de las mujeres fue destruido con la caza de brujas, y los varones (y las mujeres, niños y niñas) fueron sometidos mediante la esclavitud asalariada y la esclavitud, para apropiarse de los bienes comunes.

Hoy atravesamos la crisis del capitalismo y la clase dominante vuelve a utilizar la violencia para perpetuarse. En la base de esta crisis está el poder adquirido por los sectores populares organizados en movimientos, en particular desde la década de 1960, cuando obreros fabriles desarticularon el poder patronal al desbordar la disciplina fordista.

La ofensiva en curso del capital busca destruir esa capacidad de organización y de lucha de los de abajo. Pero el mundo popular es hoy bien diferente al de antaño, en particular por la crisis del viejo patriarcado. Cualquiera que conozca los movimientos antisistémicos sabe que las mujeres juegan un papel central, aun cuando no sean tan visibles como los varones. Ellas son la argamasa de la vida colectiva, son las encargadas de la reproducción de la vida y de los movimientos. Además de cocinar, tejer y cuidar los animales en sus hogares, se juntan con otras mujeres para hacer lo mismo, pero en colectivo. Son las guardianas de los bienes comunes, materiales e inmateriales.

Ellas, y sus hijos e hijas, son las sostenedoras del mundo popular, de las familias extensas y de las organizaciones, desde las comunidades urbanas hasta las campesinas e indígenas, desde Chiapas y Cherán hasta Wall Mapu y los Andes. No es casual que estemos ante una nueva caza de brujas, cuando la reproducción ocupa un lugar tan importante en la resistencia y en el poder de las mujeres, con sus comunidades.

Las mujeres, y sus hijas e hijos, han desarticulado la familia nuclear patriarcal, el poder de la Iglesia y del cura, el papel disciplinante de la escuela, el cuartel, el hospital y el taller. Han creado un mundo donde las relaciones colectivas prevalecen sobre las familiares y la cooperación entre ellas hace que "la división sexual del trabajo" sea "una fuente de poder y de protección para las mujeres", como escribe Federici sobre la sociedad medieval (p. 41). Prestar atención a lo que sucede en un tianguis, un comedor o un barrio popular hace innecesarios más comentarios.

La violencia para aniquilar a los sectores populares, a través del narco, del feminicidio y de las guerras contra los pueblos, ha sido diseñada por las clases dominantes para destruir nuestros poderes. No sólo los explícitos. Federici nos recuerda que los trabajadores del siglo XV ensayaban múltiples resistencias: dejaban de trabajar cuando tenían lo suficiente, sólo aceptaban tareas por tiempo limitado, se vestían de forma ostentosa, de modo que eran "indistinguibles de los señores" (p. 78).

La nueva caza de brujas, ahora sin juicios ni formalidades, sino a bala limpia, es parte de la cuarta guerra mundial del capital para eliminarnos como pueblos. Para triunfar en la lucha de clases, la burguesía debe arrasar la autonomía de los pueblos, de las comunidades y de las personas; la violencia y las políticas sociales son, en ese sentido, complementarias. El ataque a las mujeres y sus hijos es uno de los nudos de esta guerra.

Como en los albores del sistema, en su decadencia la violencia vuelve a ser el principal agente de la acumulación de capital. Lejos de cualquier ilusión, debemos comprender que la violencia no es ni un error ni una desviación momentánea, sino una característica sistémica del capitalismo en decadencia, en particular en las zonas donde la dignidad de los seres humanos no es reconocida.

Por esa razón, urge dilucidar las estrategias para enfrentar la violencia sistémica y la voluntad de aniquilación de los pueblos. Si el feminicidio y el asesinato indiscriminado de jóvenes y mujeres son sistémicos, ¿qué sentido tiene elegir gobiernos de diferentes colo-res que van a mantener el sistema en pie?

MUJERES CAUTIVAS: El lado oscuro de Río 2016

Por: Teresa Ulloa Ziáurriz*/ Cimacnoticias.-
 El carácter global y capitalista que da orden al planeta se encuentra en todos los aspectos de la vida y siempre beneficia a los mismos grupos por encima de otros que históricamente resultan afectados.
 
En el marco de los Juegos Olímpicos, que en estos días se desarrollan en Río de Janeiro, Brasil, ocurre en un segundo plano, ahí mismo, un fenómeno que no se ve en las transmisiones de mayor audiencia y que apenas se alcanza a comprender a través de los breves reportajes de la prensa internacional.
 
Como es sabido, no es el pueblo brasileño quien se llevará las ganancias por concepto de turismo durante estos Juegos, sino las grandes marcas transnacionales patrocinadoras. Además, la política económica y la inversión erogada por el gobierno de Brasil para los Juegos Olímpicos (más de 7 billones de libras esterlinas), han dejado al país en una recesión histórica que ya empieza a tener consecuencias.
 
Los salarios del magisterio están siendo retenidos y el clima que se percibe es el de un gobierno interino golpista, que ha apostado a los recortes presupuestales, a las privatizaciones y la represión de las protestas.
 
Esto, sin olvidar el clima de violencia que ya registra cifras inéditas: tan solo en lo que va del año, Río de Janeiro registró un alarmante aumento de crímenes violentos con 2 mil homicidios en los primeros siete meses de este 2016 y varios deportistas han sido asaltados por su celular o por su cartera. 
 
Las favelas han sido rodeadas de muros de madera en un intento del gobierno golpista de Brasil por esconder la vergüenza en la que han sumido al pueblo brasileño, con miles de personas viviendo en las calles o en el desempleo, sin techo o como dicen allá: "sin morada”.
 
GANANCIAS A COSTA DE MUJERES Y NIÑAS
 
El saldo que arroja esta situación de profunda crisis económica, social y política, es un mayor número de personas en situación de vulnerabilidad, y son principalmente las mujeres, las niñas, los niños, y las y los adolescentes los más propensos a ser víctimas de quienes buscan ganancias a toda costa.
 
Y es justo en estos días donde se aprecian claramente las formas en que se transgreden sus más fundamentales derechos. Aun cuando deberían disfrutar de vivienda, trabajo digno, educación y acceso a la salud por parte del Estado, la realidad de las calles es muy diferente.
 
Por ejemplo, a un matemático y su socio se les ocurrió que los Juegos Olímpicos eran una excelente oportunidad para hacer dinero: reclutar mujeres para prostituirlas fue su idea de negocio.
 
Y es que muchas veces no es necesario usar la fuerza física para explotar la prostitución ajena. Basta la terrible violencia que implica el hambre y la pobreza para lograr que las mujeres estén dispuestas a hacer lo que sea. De ellas suele decirse que son “voluntarias”, o que “lo hacen porque así lo decidieron”.
 
La agencia EFE y El País han dado cuenta de la desesperación económica de mujeres y niñas del interior de Brasil que llegan a las ciudades donde se realizan los encuentros deportivos, ya sea reclutadas, engañadas con la promesa de un empleo o en la simple búsqueda personal de un ingreso que les permita pagar sus cuentas y mantener a su familia. Mientras en los estadios, canchas, gimnasios y albercas, todo es alegría, en las calles todo se reduce a la desigualdad, a la pobreza, a la desesperación, a la violencia, a la prostitución y a la criminalidad.
 
“Ellas trabajan de lunes a viernes, ocho horas por día. Si no consiguen un cliente, están obligadas a quedarse hasta las seis de la mañana. Los interesados pagan 100 reales [567 pesos mexicanos o 31 dólares] por ingresar al local, 300 reales por tener sexo y 100 reales para acceder a una habitación”.
 
Como si esto no fuera suficiente, lo que antes resultaba un buen negocio, desde la Copa Mundial de Futbol de 2014 ha empezado a mermar ganancias debido a la recesión. Esto sucede aun en Vila Mimosa, la zona de prostitución por excelencia en Río, lo que se ha agravado por la rampante epidemia del Zika.
 
Los medios reportan que a tan solo a 50 minutos de la Villa Olímpica se comercia con los cuerpos de niñas de 9 años; que los tratantes buscan específicamente a las familias pobres (sea de las favelas o de las zonas rurales de Brasil) para ofrecer dinero a cambio de sus hijas… En fin.
 
Y es que en el inicio de toda esta cadena de miseria, injusticia y transgresión a los derechos humanos de mujeres, niñas, niños y adolescentes víctimas de trata y/o de explotación de la prostitución ajena, está el turista, ese sonriente aficionado que saluda a las cámaras en el día, y de noche se convierte en cómplice de la histórica violencia contra las mujeres, contra las y los más vulnerables, que permanece intacta y a la vista de todos.
 
*Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en inglés)
Twitter: @CATWLACDIR
 
16/TUZ/GGQ

ABORTO: La misma sombra de la clandestinidad

La historia de Belén puede rastrearse dolorosamente en otros casos de la región, como el de María Teresa Rivera. Presa durante cinco años en El Salvador por un aborto espontáneo, expone las consecuencias nefastas de la prohibición total que rige en ese país desde 1998. Se estima que unas 35 mil salvadoreñas abortan cada año en condiciones precarias y cada 21 minutos una adolescente de entre 10 y 19 años queda embarazada. La mayoría fueron violadas.
Por María Florencia Alcaraz/ Página 12
María Teresa Rivera despertó esposada a la camilla del Hospital: no sabía cómo había llegado ahí. Menos entendía por qué la policía le preguntaba por un bebé si ella no estaba embarazada. Su único hijo, Óscar David, ya tenía seis años. El último recuerdo nítido de Teresa tenía la forma del dolor. Un malestar intenso en la panza que la había despertado en la madrugada. Después, todo era incertidumbre. No sabía que se había desmayado y que el ruido de su cuerpo contra el piso había despertado a su suegra, que la encontró inconsciente y sangrando. Estaba tirada junto a la fosa séptica que hacía de inodoro en su casa de paredes de lámina del barrio Mejicanos, en San Salvador. Teresa no podía imaginar que la acusarían de aborto y luego la condenarían por el asesinato de un bebé que ni siquiera sabía que existía. 40 años de cárcel: el castigo más severo dictado por la Justicia salvadoreña ante complicaciones obstétricas. Aquel 24 de noviembre de 2011 Teresa seguía esposada a la cama. La única certeza que tenía era que le correspondía un abogado, porque algo no estaba bien.

En el país más pequeño de Centroamérica los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las niñas son tan estrechos como sus límites geográficos. Las embarazadas son rehenes de sus propios úteros: si sus fetos nacen muertos, ellas sufren abortos espontáneos o cualquier complicación, se convierten en sospechosas de un delito. No hay presunción de inocencia y la única ley que rige es ser madres a como dé lugar.

El Salvador es uno de los siete países de Latinoamérica que prohíbe el aborto en todas sus formas: aún en casos de violación, cuando peligra la vida o salud de la mujer o malformación mortal del feto. Es ilegal, también, ayudar a interrumpir un embarazo. Los castigos van de dos a ocho años de prisión y existen condenas de hasta doce años para lxs profesionales de la salud. La prohibición obliga a lxs médicxs a continuar con embarazos ectópicos, es decir, fuera del útero. Esperan que el corazón deje de latir mientras las mujeres temen que la trompa de falopio les explote.

Cuando la figura de aborto no está en la baraja de delitos aplicables, lxs efectores de Justicia echan mano a la carta de homicidio agravado, que tiene una pena de hasta 50 años de cárcel. Esa fue la que jugaron contra Teresa cuando la condenaron en 2012. En el juicio no se comprobó si ella tuvo un parto a término y el feto murió o tuvo un aborto espontáneo esa madrugada en la que se desplomó. Ella no sabía que estaba embarazada: no vio crecer su barriga, ni dejó de menstruar. El juez no le creyó. Y basó la condena en los dichos de una compañera de trabajo que contó que Teresa creía estar encinta. El comentario lo había hecho once meses antes del episodio que investigaban. ¿De qué manera pudo mantener en el vientre un bebé todo ese tiempo?

Como si este panorama no desbordara injusticia, el último 11 de julio legisladores de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) pidieron al Congreso aumentar las penas para las que abortan: quieren que de 2 a 8 años pase de 30 a 50. Amnistía Internacional ya advirtió que esta propuesta es “escandalosa, irresponsable y va en contra de los estándares de derechos humanos”.

Las feministas salvadoreñas son como los volcanes que pueblan esas tierras: están siempre en actividad. Gracias a la militancia, después de casi cinco años encerrada, Teresa recuperó su libertad. El último 20 de mayo el juez Martín Rogel revisó la condena y la anuló. Reconoció que se habían basado en errores periciales: no había prueba directa para demostrar que ella había provocado la muerte del feto que la policía y los bomberos encontraron flotando en la fosa séptica. Según la autopsia del Instituto de Medicina Legal murió por “asfixia perinatal”, que puede ocurrir por causas naturales.
El caso de Teresa no es el único. Entre 2000 y 2014 fueron 149 las acusadas de aborto u homicidio tras complicaciones con sus embarazos. 26 de ellas fueron declaradas culpables. La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico llegó a estas cifras después de revisar cientos de expedientes. En 2014, junto a Colectiva Feminista lanzaron la campaña “Las 17” para visibilizar esa cantidad de casos entre los que está el de Teresa. Con la difusión, conocieron más historias calcadas. Tuvieron que cambiar el nombre a “Las 17 y más”. Lograron la libertad de Teresa y el indulto de otras dos. Todavía hay unas 25 mujeres encerradas con penas altas.
“Teodora del Carmen, una mujer muy valiente. Mayra, que tiene 13 años de estar en prisión y entró cuando tenía 18. Cinthia Maricela, Alba Lorena, Sarita, Cindy, Kenia... Son muchas”, dice María Teresa a Las 12 sentada en la Casa de Todas, el lugar donde funciona la Agrupación que logró su libertad. Las conoció detrás de los barrotes de Ilopango, un penal de mujeres que aloja a 3.600 presas, desbordado cuatro veces en su capacidad. El primer año Teresa durmió en el suelo. “Nosotras, Las 17, aprendimos a convivir de una manera especial. Sin juzgarnos, sin criticarnos. Nos dábamos fuerzas”, cuenta. El mismo discurso que las juzga por no haber podido ser madres afuera, atraviesa los muros del penal: las otras presas las llaman las “comeniños”.

Aquella madrugada de 2011 fueron los médicos del Hospital los que la denunciaron por “indicios de haber abortado”. Más de la mitad de las mujeres presas por complicaciones obstétricas son denunciadas de esta forma: no hay secreto profesional. Cuando a Teresa la trasladaron a la dependencia policial, los custodios la hostigaban. “Si yo te hubiera agarrado te hubiera sacado todas las tripas”, le decían. Le quitaron los medicamentos que le habían dado para soportar el dolor y tampoco le pasaban comida. “Mi suegra me llevaba alimento y ellos no me lo daban”, cuenta. Comía porque otras detenidas le compartían su propia comida. Consiguió la representación de la Agrupación Ciudadana gracias a una vecina, Ana, que fue testigo del despliegue de Bomberos y policías la noche que se la llevaron.

Ahora, Teresa cocina en una tienda improvisada comidas típicas para ganarse unos dólares: papitas, churros preparados. La fiscalía apeló a la decisión judicial que la devolvió a la calle pero ella ya solo piensa en la libertad. Proyecta el futuro de su hijo. “Quiero que sea un profesional, que nadie me lo engañe. Ha sido muy difícil pero tengo que luchar para sacarlo adelante. Nada ni nadie me va a detener”, dice con la potencia de una maternidad deseada y elegida.

79º Aniversario del nacimiento de Mujeres Libres

Fuente: Kaos en la Red
El 20 de agosto de hace 79 años se constituyó la Federación Nacional de Mujeres Libres en el marco de la I Conferencia Nacional de Mujeres Libres, celebrada en Valencia los días 20, 21 y 22 de agosto de 1937.

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Por la comisión organizadora abrió la Conferencia Lucía Sánchez Saornil, dedicando breves palabras para explicar la necesidad que había impulsado a las agrupaciones de Mujeres Libres a buscar el modo de coordinar su acción política y cultural mediante la creación de una federación nacional.
El debate de la creación o no de la federación se dio en el primer punto del orden del día, quedando aprobada la Federación el 20 de agosto de 1937.
Foto: Revista Mujeres Libres, Barcelona, nº 11.
http://rojoynegro.info/articulo/eje-violeta/79-aniversario-del-nacimiento-mujeres-libres

Historia de la Agrupación Mujeres Libres

Mujeres Libres fue una Agrupación de Mujeres. Anarquista, libertaria y emancipadora, fue el germen de un movimiento que llegó a tener 20.000 afiliadas.
A pesar de la igualdad de género que proponía la CNT desde sus orígenes, muchas de las mujeres que militaban en el movimiento pensaron que era necesario que hubiera una organización específica para desarrollar plenamente sus capacidades y su lucha política. Como fruto de estas inquietudes comienzan a organizarse y a surgir grupos. En 1934 se crea en Barcelona el Grupo Cultural Femenino que junto con el grupo redactor de la revista Mujeres Libres (periódico) de Madrid en el que participan Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada Guillén y Amparo Poch y Gascón, será el embrión de la futura organización.
La idea de la revista surgió en el otoño de 1935 de la mano de la militante anarquista Lucía Sánchez Saornil, a la que luego se unieron Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón. Lucía y Mercedes “habían enseñado en cursos de instrucción elemental para obreros y obreras, promovidos por la CNT de Madrid en los años ‘30. Vieron la necesidad de realizarlos específicamente para las mujeres, dada la misoginia y los prejuicios existentes”, indica Eulàlia Vega, autora del libro Pioneras y revolucionarias.
Mientras la revista se gestaba y salía a la calle en Madrid, en Barcelona se había formado la Agrupación Cultural Femenina, en su mayoría militantes de la CNT y de otros organismos libertarios como los ateneos y las Juventudes Libertarias. Conocían la revista que se hacía en Madrid. Mercedes Comaposada se presentó en Barcelona buscándolas. Llevaba con ella los estatutos de una Federación Nacional. Les informó de que en Madrid y en Guadalajara ya se había constituido una agrupación con los mismos objetivos. Habían llamado a esta organización Federación Nacional de Mujeres Libres y propuso que Cataluña formara parte de la misma. Las catalanas aceptaron entusiasmadas.
Himno de Mujeres Libres (Octubre de 1937)
“Puño en alto mujeres de Iberia
hacia horizontes preñados de luz
por rutas ardientes,
los pies en la tierra
la frente en lo azul.
Afirmando promesas de vida
desafiamos la tradición
modelemos la arcilla caliente
de un mundo que nace del dolor.
¡Qué el pasado se hunda en la nada!
¡qué nos importa el ayer!
Queremos escribir de nuevo
la palabra MUJER.
Puño en alto mujeres del mundo
hacia horizontes preñados de luz,
por rutas ardientes,
adelante, adelante,
de cara a la luz.”
Una organización de masas
Llegaron a contar con 20.000 afiliadas y 170 secciones locales en todo el país sin cobrar ninguna cuota. La Comisión de Solidaridad se encargaba de gestionar donativos o subvenciones con sindicatos, ateneos y otras entidades.
Pura Pérez, militante de la organización, explicaba en 1999 que “se gestaba una revolución femenina, de la misma forma que entre todos se hacía una Revolución Social. Obreras, campesinas, enfermeras, licenciadas…Todas eran guiadas por el deseo de emancipación, su empeño era lograr una sociedad equitativa y un futuro mejor”.
Martha Ackelsberg, autora de Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres señala que había dos tendencias en sus actividades: capacitación (clases de alfabetización, aprendizaje en el trabajo, información sobre sus propios cuerpos, sensibilización y apoyo mutuo); y captación, con programas para animar a las mujeres a unirse al movimiento libertario. “Sin la completa participación de las mujeres, estaban convencidas, la revolución no podría triunfar realmente”, explica Ackelsberg.
Lo que las diferenciaba de otras agrupaciones de mujeres, como las comunistas o antifascistas, era que “su principal objetivo, incluso en mitad de la guerra, era la capacitación de las mujeres, no sólo su movilización en las actividades de apoyo al esfuerzo de guerra”, apunta Ackelsberg. “Insistían en que la participación de las mujeres en el mercado laboral, por ejemplo, no debería ser un cambio temporal, debido a las necesidades de guerra, sino un cambio más permanente en la forma en que las mujeres eran vistas en sus roles en la sociedad”.
Además, según Eulàlia Vega, “sus objetivos se diferenciaran de los otros grupos femeninos de la época, que no tenían en cuenta las diferencias de género, como la comunista Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA)”.
En 1937 en Valencia se establecen los Estatutos de la Federación Nacional de Mujeres Libres con el objetivo de capacitar a la mujer y emanciparla de la triple esclavitud a la que está sometida: “Esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud productora”.
Con el inicio de la guerra, desde la Agrupación Mujeres Libres, Concha Liaño señala que su objetivo, además de “la lucha por la liberación femenina”, también era “aportar una ayuda ordenada y eficiente a la defensa de nuestra República”. “Los hombres al frente, las mujeres al trabajo”, fue una de sus consignas. Invitaban a las mujeres a inscribirse para su adiestramiento en los campos de tiro y realizaron propaganda a favor de los Liberatorios de Prostitución o contra el analfabetismo. La respuesta de las mujeres españolas fue “vibrante”, una “explosiva toma de conciencia” pero, en la mayoría de los casos, terminó con el exilio.
Sin embargo, Concha Liaño recuerda que “era emocionante, conmovedor, comprobar cómo las mujeres se esforzaban en aprovechar una ocasión que les permitía salir de su resignada impotencia y (…) de tantos siglos de injusto sometimiento (…) Para la mujer española ése fue su momento estelar”.
“Humanismo integral”
“Nunca se definieron como “feministas”. Para ellas, ‘feminismo’ era un movimiento burgués, centrado en ganar el derecho al voto y entrar en el mercado laboral en los mismos términos que el varón. Pero tenían claro que, para la clase obrera, el trabajo no era necesariamente ‘liberador’. Lo que querían no era acceso igualitario a un sistema de privilegios, sino un nuevo sistema sin privilegios”, explica la escritora Martha Ackelsberg.
La mejor definición la hacen ellas mismas en el número 1 de la revista Mujeres Libres: “Esto es ya más que feminismo. Feminismo y masculinismo son dos términos de una sola proporción; (…) la expresión exacta: humanismo integral”. Y añaden: “El feminismo lo mató la guerra dando a la mujer más de lo que pedía al arrojarla brutalmente a una forzada sustitución masculina. Feminismo que buscaba su expresión fuera de lo femenino, tratando de asimilarse virtudes y valores extraños no nos interesa; es otro feminismo, más sustantivo, de dentro a afuera, expresión de un modo, de una naturaleza, de un complejo diverso frente al complejo y la expresión y la naturaleza masculinos”.
La herencia de ‘Mujeres Libres’
Eulàlia Vega, autora de Pioneras y revolucionarias, destaca que “es innegable la modernidad” de los planteamientos de la Agrupación de Mujeres Libres. “El hecho de unir la lucha contra la explotación capitalista con la opresión patriarcal marca su importancia y su originalidad, siendo sus militantes, en cierto sentido, las pioneras de las organizaciones feministas creadas posteriormente con el final del franquismo”. Para la escritora Martha Ackelsberg, su mayor legado fue que “ofrecieron una visión de cambio social, y una sociedad revolucionaria, en la que las mujeres fueran totalmente participantes”.
En los años 1970, durante la Transición Española hubo intentos de volver a crear esta organización e incluso llegaron a formarse algunos grupos, perdurando algunos en la actualidad vinculadas a las distintas organizaciones anarcosindicalistas.

La publicación pionera para las mujeres libres

Hace 75 años, el 20 de mayo de 1936, nacía la revista Mujeres Libres. Anarquista, libertaria y emancipadora, se dirigía a las mujeres obreras y tenía como meta “despertar la conciencia femenina hacia ideas libertarias” y sacar a la mujer “de su triple esclavitud: de ignorancia, de mujer y de productora”. El primer número se agotó casi inmediatamente, el segundo apareció el 15 de junio y el tercero justo antes de comenzar la Guerra Civil. En total se publicaron 14 números mensuales hasta 1938. Pero fue el germen de algo más: la Agrupación de Mujeres Libres, que nació en Madrid, Barcelona, Guadalajara y San Sebastián y apareció en más lugares hasta llegar a tener 20.000 afiliadas. Aunque sus fundadoras eran anarquistas, pertenecientes a la CNT y/o a las Juventudes Libertarias, muchas de las que se acercaron a ellas no lo eran. Su mérito fue llegar a todas y formarlas para lograr su emancipación económica, social e intelectual.
Como recordaba Sara Berenguer, miembro de Mujeres Libres y recientemente fallecida, en el libro colectivo Mujeres Libres. Luchadoras libertarias (Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1999), la idea de la revista surgió en otoño de 1935 en las columnas del periódico Solidaridad Obrera, donde Lucía Sánchez Saornil, ex secretaria de redacción de CNT de Madrid, invitada por Mariano R. Vázquez,Marianet, secretario general de la CNT catalana, a ocupar una tribuna femenina, responde: “No recojo tu sugerencia porque mis ambiciones van más lejos; tengo el proyecto de crear un órgano independiente para servir exclusivamente a los fines que me he propuesto”.
Sánchez Saornil encontró en Mercedes Comaposada, ensayista y periodista como ella, y la doctora Amparo Poch y Gascón, a las colaboradoras entusiastas y competentes con las que, después de muchas vicisitudes, pudo realizar el proyecto en mayo de 1936. Según la militante de CNT y ex secretaria del Sindicato Antonia Fontanillas, que las conoció, “Mercedes y Lucía confirieron a la revista una personalidad anarquista revolucionaria altamente crítica”.
Para Martha Ackelsberg, autora de Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres (Virus, Barcelona, 1991), “tenían diferentes prioridades. Para Mercedes, uno de los más importantes objetivos era la formación. Defendíaartículos que educaran a las mujeres sobre una variedad de temas y posibilidades para sus vidas. Lucía era, entre otras cosas, una poetisa con talento. Algunos de sus poemas se publicaron en la revista”.
Además, relata Ackelsberg, Sánchez Saornil “escribió un irónico artículo sobre ‘una fábrica de bodas en serie’. Amparo Pochera, médico muy radical verbalmente en temas de sexo y género, probablemente fue la autora de muchos artículos que aparecieron sobre la salud de mujeres y niños”.
El cuerpo de redacción estaba formado por ellas tres, que solían firmar con seudónimo, lo que hace difícil atribuir los textos. Al mismo tiempo buscaban colaboraciones exclusivamente de mujeres, como la influyente anarquista Emma Goldman.
Las numerosas cartas de Lucía muestran cómo convenció a Lola Iturbe, que colaboraba también en Solidaridad Obrera, para que escribiera en la revista. Trataba de enseñar a las mujeres que querían colaborar qué datos y qué imágenes les tenían que enviar de sus pueblos para publicar artículos sobre huelgas y colectivizaciones en el campo. Fue un trabajo arduo que retrasó varias veces la salida de la revista, que se distribuía por correo y a través de quiosqueros anarquistas o afines. El primer editorial expresaba la intención de “hacer oír una voz sincera, firme y desinteresada; la de la mujer; pero una voz propia, la suya (…); la no sugerida ni aprendida en los coros teorizantes”. Así, “tratará de evitar que la mujer sometida ayer a la tiranía de la religión caiga (…) bajo otra tiranía, no menos refinada y aún más brutal, que ya la cerca y la codicia para instrumento de sus ambiciones: la política”, ya que “no entiende de problemas humanos, sino de intereses de secta o de clase. Los intereses de los pueblos no son nunca los intereses de la política. Ésta es la incubadora permanente de la guerra”.
Lucía Sánchez explicaba que “la revista despertó un vivo interés. Nuestras ideas fueron acogidas como la única esperanza de salvación por millares de mujeres”. La primera acogida superó los cálculos y para el segundo número tuvieron que doblar la tirada. Ackelsberg señala que “muchas mujeres encontraron interesante y desafiante esta apertura de nuevas direcciones y oportunidades”. Esos caminos se iban a concretar en la Agrupación Mujeres Libres. La guerra empieza justo después del tercer número. Ya no es aquella revista de 14 páginas, sencilla, de dos meses atrás. Ahora,metidas de lleno en los cambios revolucionarios que la guerra y el fascismo desataron, “hacemos de Mujeres Libres el periódico estremecido, caliente y vibrante que pueda reflejar con toda intensidad la imponente grandeza del momento”.
Aumenta su tamaño y enriquece su lenguaje, que refleja preocupación y aporta soluciones, pero también críticas a la realidad que se vive. En 1938 la revista dejó de aparecer. Muchas de las militantes salieron de España, algunas se mantuvieron en contacto y publicaron varios números de Mujeres Libres en el Exilio. Pero la organización como tal finalizó con el triunfo de las tropas de Franco en 1939.
Aunque tuvo una corta duración, la revista Mujeres Libres no sólo contribuyó a aglutinar a un movimiento de mujeres que lucharon por la emancipación y que dejaron honda huella en quienes las conocieron y formaron parte, sino que también supuso un estallido de originalidad y creatividad que, con esfuerzo y mucha ilusión, produjo una de las revistas más interesantes del periodismo español.
Dos misterios
No se sabe a ciencia cierta qué sucedió con Lucía Sánchez Saornil. Como Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gastón, Lucía también se exilió de España en un primer momento, pero luego regresó. Se escondió en Valencia hasta su muerte en 1970. Pasó 12 años oculta en la clandestinidad hasta que regularizó su situación. Se dedicó a pintar cuadros de pintores conocidos por encargo de un marchante.
Jamás volvió a dedicarse a actividades periodísticas. Por su parte, Mercedes Comaposada intentó hacer un libro tras la muerte de Franco sobre Mujeres Libres. Pidió la colaboración de las veteranas para que le enviaran por carta todo lo que recordaran. Llegó a redactar un manuscrito que, junto con la documentación, desapareció tras su muerte.

Referencias

  • Mujeres Libres: El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres. VIRUS editorial. Barcelona, 2006 (tercera edición). ISBN 84-88455-66-6. ISBN 978-84-88455-66-6
  • Mujeres Libres: España 1936-1939. Selección y prólogo de Mary Nash. Tusquets. Barcelona, 1976. ISBN 84-7223-704-4
  • Liaño Gil, Conchita. Mujeres Libres. Luchadoras libertarias. Fundación Anselmo Lorenzo. ISBN 84-86864-33-X
http://mujereslibres.cgtvalencia.org/2011/11/historia-de-la-agrupacion-mujeres.html

sábado, agosto 13, 2016

La FMC y el inspirador mayor

Marilys Suárez Moreno

Revista Mujeres Forjada al fragor de las movilizaciones populares de aquellos primeros años de Revolución la que llegó a ser la Federación de Mujeres Cubanas, como Fidel quiso que la llamaran, surgió de la decisión resuelta de las mujeres de unirse y organizarse.

Era una condición incorporarlas al trabajo, al estudio, a la defensa, haciéndolas partícipes activas, dignificándolas; rompiendo trabas sociales y de género y con Fidel como máximo inspirador y la guía de su Presidenta desde siempre: Vilma Espín, en torno a sus filas se aglutinaron, convirtiéndose en una fuerza poderosa y decisiva.

La claridad política y el liderazgo que Fidel le brindó a la lucha por la igualdad de la mujer durante estos años en que, agrupadas en sus filas ellas se convirtieron en una fuerza poderosa, han sido razones suficientes para, con disposición, eficacia y disciplina participar en las luchas que se desarrollaban y en la construcción de una nueva sociedad.

La dinámica social de los primeros años de la Revolución y la dirección certera de Vilma, Presidenta y encarnación de esas tres siglas distintivas: FMC, resume y representa desde su creación (en la que tuvo como tarea inmediata juntar a las mujeres deseosas de participar en el proceso político y revolucionario) hasta hoy, los intereses y el espíritu unitario de las cubanas.

Atrás quedaron trabas sociales y de género y echaron raíces los preceptos concebidos por Fidel y Vilma para la liberación plena de las mujeres y su dignificación.

“Cuando se juzgue a Revolución en los años futuros, dijo Fidel en el II Congreso de la FMC en 1974, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será la forma en que hayamos resuelto en nuestra sociedad y en nuestra patria los problemas de la mujer”.

Valga recordarlo, porque desde siempre, Fidel tuvo una perspectiva del fenómeno que representaba una revolución dentro de otra revolución, como calificó la presencia femenina en el raigal proceso de transformaciones que se iniciaba y en cuya forja ellas devinieron protagonistas de primera línea.

Y es que en todo el historial revolucionario, desde los lejanos días del Moncada y la Sierra, están plasmados las justas concepciones del líder de la Revolución sobre el rol de la mujer a través de la historia.

Son conocidas las valoraciones del Jefe revolucionario, su visión certera y participación personal en cada actividad llevada a cabo por las mujeres, a pesar de sus múltiples ocupaciones y responsabilidades al frente del Partido y del Gobierno. Su liderazgo firme por más de medio siglo, su sensibilidad para comprender cada faceta femenina, sus apreciaciones públicas sobre las virtudes y condiciones de las cubanas, fueron en cada etapa de la lucha inspiración y acicate para que ellas participaran en la vanguardia y su dirección.

Como bien expresó la querida Vilma en una oportunidad, ello constituye un privilegio histórico y un “enaltecedor ejemplo de esclarecido político, gobernante y hombre revolucionario, que ha comprendido y situado en el justo lugar, las históricas y legítimas reivindicaciones femeninas de las cuales ha sido el impulsor y artífice principal”.

De cara a su cumpleaños 90 y a los 56 de la organización que engrandeció desde su mismo nacimiento el 23 de agosto, decir queremos que las mujeres hemos tenido el privilegio de contar con su certera concepción en el ejercicio sin fronteras de una verdadera cultura de la igualdad con plenitud de oportunidades para todas. Lo que somos y lo que seguiremos siendo para preservar y desarrollar nuestra patria socialista, es desafío y responsabilidad para la FMC en el empeño de continuar siendo una fuerza decisiva de la Revolución.

Remedando a la gran poetisa cubana Carilda Oliver, le damos gracias, Fidel, por cuidar los nombres que tiene la libertad. Gracias por su ejemplo, su lucidez e infinita sabiduría. Feliz cumpleaños y cuídese, que usted es oxígeno para Cuba y los bien aventurados del mundo que le aman.

Ana de Miguel: "Ningún partido considera la violencia de género un problema de Estado" (España)

Diana Fernández Romero

ctxt.es En España un presidente como Berlusconi resultaría imposible. Para la filósofa Ana de Miguel Álvarez (Santander, 1961), Rajoy “será lo que sea”, pero las feministas han sentado un poso en esta sociedad que no permitirían, en su opinión, “tener un presidente putero y que presuma de ello”. No obstante, a pesar del trabajo que entre “el movimiento feminista, la universidad y la política” se ha hecho en las últimas décadas para incrementar la dignidad y el empoderamiento de las mujeres, su diagnóstico del futuro inmediato del feminismo en España es negativo: “No va a ser ninguna prioridad” en el contexto político actual. Tampoco la violencia de género: “Creo que ningún partido lo va a marcar como un problema de Estado”. “Sí lo fue para el PSOE”, matiza De Miguel, cuando consagró su primera ley a combatir este problema.

El éxito de su último libro, Neoliberalismo sexual (Cátedra, 2015), que ya alcanza la quinta edición, puede ser, para su autora, un síntoma de que ese sedimento feminista “está dando sus frutos en las generaciones ahora más jóvenes, porque los chicos y las chicas están tomando la desigualdad como un tema de conversación e interés”. De ahí, asegura, el éxito del insulto feminazi, que “funciona para tapar todas esas ganas de discutir y de comprender”. No obstante, opina De Miguel, ese remanente no ha calado lo suficiente en los partidos emergentes, que “no tienen una conciencia crítica feminista”. “Tendrán que pasar años hasta que las mujeres feministas de esos partidos se atrevan a enfrentarse a sus compañeros como un poder organizado”.

Por eso cree la filósofa que tanto Podemos como Ciudadanos “están a favor de regular la prostitución y los vientres de alquiler”. “Y sin embargo, IU y el PSOE”, explica sobre su postura abolicionista, “poseen ahí mucha más similitud en sus posiciones porque tienen una tradición feminista que ha estado durante años machacando y aleccionando, enseñando a los compañeros lo que es el feminismo y lo que no lo es”.

Referente del feminismo de la igualdad en España junto a Celia Amorós y Amelia Valcárcel, el dictamen de Ana de Miguel sobre la prostitución femenina es claro y beligerante: la considera como “una forma de explotación y de cosificación de las mujeres, de ponerlas al servicio de los hombres en su conjunto, que tienen abierto el libre acceso al cuerpo de las mujeres”. La conversión del cuerpo femenino en mercancía es, para De Miguel, la máxima expresión del neoliberalismo sexual en el que la venta del cuerpo de las mujeres se entiende como una free choice. No obstante, explica la filósofa, en la prostitución “no hay libre elección ni libre consentimiento. Lo que hay es una estructura de desigualdad que obliga y coacciona”. Desde su perspectiva, la prostitución y la pornografía son modelos a partir de los que “los chicos aprenden lo que es una chica y lo que se puede hacer con ella. Un trozo de carne al que pueden y tienen derecho a acceder para su placer sexual”.

Los adolescentes asumen lo que De Miguel llama la “teoría de la doble verdad”, que una chica es su madre, su hermana, su igual, “y también la que ellos tienen derecho a joder”. Ellos, dice, “aprenden que son sujetos ontológicamente superiores” y a las chicas se las lanza “un mensaje profundamente desempoderador”. Todo ello en una sociedad “formalmente igualitaria” en la que, sin embargo, asegura la autora, una parte de la izquierda progre “que se ha tragado el espíritu del neoliberalismo” identifica libertad y transgresión con enseñar el cuerpo, vender el cuerpo, vivir de tu cuerpo. “Esto lo defiende una neoliberal repugnante como Hakim, que habla a las chicas: ‘vivid de vuestro capital erótico’, ‘dónde está el problema’, ‘estas feministas son unas puritanas’”. De Miguel entiende que bajo la apariencia de que elegir prostituirse es un gesto de libertad, “otras la pierden para no vender su cuerpo en el mercado”. Por eso, argumenta que “la prostitución es una escuela de desigualdad humana”, pues “una vez que decimos que penetren tus agujeros es un trabajo como otro cualquiera, entonces ya el capitalismo se ha hecho con todo, se ha hecho con los cuerpos, hemos quitado los límites, las barreras al poder que pusimos hace muchos años, que este cuerpo no se toca”.

La visión de Ana de Miguel sobre la maternidad subrograda supone también un referente para muchas feministas españolas. Su propuesta es “pensar antes de actuar”, es decir, debatir y argumentar antes de regular los vientres de alquiler, una medida ante la que se muestra en absoluto desacuerdo: “porque cuando abres las puertas a mercantilizar el cuerpo de las personas, abres las puertas a comprar a los que no tienen nada más que sus cuerpos”. Para hacer “más digestivo” este tema, ironiza De Miguel, “en ambientes como Podemos se mantiene que es homofóbico estar en contra, que los gais tienen derecho a formar una familia. Porque lo ponen en progre”.

El feminismo permite, para Ana de Miguel, realizar un análisis crítico de este mundo desigual de rosas y azules “que desgraciadamente machaca a las mujeres y a los hombres, que deforma la conciencia de lo que es un ser humano”. Es una teoría política y filosófica a la que, según De Miguel, se la quiere “vaciar de contenido”. Pues, explica, es un calificativo para el mercado, ya que cualquier decisión que tome una mujer, sea la que sea, puede llegar a considerarse feminista: “Hasta el hecho de ser puta o ponerte un pecho diez tallas mayor”. Se muestra crítica con el feminismo de la diferencia, que en su opinión “se ensimisma con el tema de la identidad” y que no ha cambiado la situación de las mujeres, o con el que, dice, falsamente propugna Beyoncé cuando, como reclamo comercial, coloca un cartel con la palabra feminismo tras su cimbreante cuerpo semidesnudo. En cambio, De Miguel propone un feminismo “capaz de mover la historia”, reivindicativo, traducible en leyes: “Si no hay un cambio en la ley podemos decir que una reivindicación de las mujeres no ha llegado a ningún sitio”.

La deuda del cuidado

Alba Carosio

Correo del Orinoco El Artículo 88 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) garantiza la igualdad y la equidad en el trabajo a mujeres y hombres y reconoce el trabajo del hogar como actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social. En los últimos años se ha acuñado el término “economía del cuidado” para referirse a los trabajos, bienes y servicios necesarios para la reproducción cotidiana de las personas. El cuidado refiere a actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un hábitat propicio. Abarca el cuidado material que implica trabajo, el cuidado económico que implica costo y el cuidado psicológico que implica vínculo afectivo. Incluye la crianza, las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de las personas ancianas, enfermas o especiales. Cuidar de las personas es un proceso material y moral, que requiere bienes, servicios, trabajo y amor.

Nosotras realizamos cinco veces mas trabajo doméstico y de cuidado que los hombres. Cuando el cuidado doméstico es remunerado también son mujeres las que lo hacen. Las mujeres somos el 93% de las personas que realizan el trabajo doméstico remunerado en la región latinoamericana, un universo que suma 16,5 millones de mujeres y representa el 17% del empleo femenino. La amplia mayoría de ellas (77.5%) trabajan en condiciones de informalidad; es decir, sin ningún tipo de seguridad social ni prestaciones vacacionales ni días de descanso remunerados.

La división sexual del trabajo asignó a las mujeres la esfera del cuidado. La segregación ocupacional por sexos es la base principal del patriarcado, obliga a las mujeres a cuidar y des-responsabiliza a los hombres de la vida familiar. Este orden de cosas se ve como natural, y nadie exige a los varones de la familia, que realicen trabajo doméstico ni cuidados. Por ejemplo, cuando las parejas se disuelven, la responsabilidad por los hijos queda a las mujeres. En América Latina, los hogares con madres solas han ido en aumento, en Venezuela son 40% de los hogares. Preciso es señalar que estos hogares monomarentales son los mas proclives a la pobreza.

El doble rol de las mujeres, trabajadoras y cuidadoras, y su dedicación prioritaria a las tareas domésticas y de atención a los miembros de la familia, dificulta sus oportunidades de empleo. Sabemos que a las mujeres, sobre todo si están en edad reproductiva, les resulta mucho mas complicado conseguir empleo. La contradicción cuidado familiar y trabajo da lugar a una importante desventaja laboral en contra de las mujeres: se estima que 40% de las trabajadoras dejan su empleo para cuidar de hijos y otros familiares.

Desde los años 90 hasta ahora las mujeres en América Latina hemos aumentado en 30 puntos la participación en la fuerza de trabajo, actualmente la tasa laboral femenina es de 54%. Es un cambio imponente, radical, en un periodobreve, pero que no ha impulsado cambios en el modelo de familia, ni ha producido incorporación activa de los hombres al trabajo de cuidado. Tampoco los Estados han priorizado sistemas de cuidado que apoyen a las mujeres trabajadoras.

La gran mayoría de las trabajadoras latinoamericanas deben hacer magia para cumplir con sus tareas en la calle y en el hogar, recurrir a servicios privados para el cuidado de hijas e hijos menores, y grandes sacrificios de tiempo para atender a personas enfermas y otros dependientes.

Se requiere con urgencia políticas de cuidado que garanticen servicios públicos para cuidar de manera mas equitativa y corresponsable a niñas y niños, a personas mayores y a personas especiales en situación de dependencia. Necesitamos solidaridad social y justicia para sostener y cuidar la vida; no debe ser una tarea exclusivamente femenina. Se trata de que las trabajadoras tengan tranquilidad y energía para aumentar la productividad, en un contexto donde sus hijos y mayores estén atendidos y protegidos.

¿Qué es el feminismo?


Que es el feminismo - Celia Amorós from Mujeres en Red on Vimeo.

México: Balance negativo en la implementación de la Alerta de Género

Gabriela Ramírez

(SEMlac).- A un año de la implementación de la Alerta de Género en el Estado de México, el balance no es positivo para algunas organizaciones de la sociedad civil, que reclaman falta de datos, transparencia y seguimiento, aunque las autoridades mexiquenses, aún sin datos, están contentas de "celebrar" este primer aniversario.

Una mesa de análisis sobre la implementación de mecanismo se realizó en este municipio el pasado día 29 de julio, durante la cual Dilcya Samantha Espinoza, subprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la entidad, dijo sentirse "muy contenta de celebrar" el primer año de la implementación de esta bondadosa figura única en el mundo.

Sin datos certeros sobre las acciones, la Subprocuradora habló escuetamente sobre la implementación en este año de un acompañamiento en los 11 municipios donde opera dicha alerta, la creación de una policía de género, y de células de reacción inmediata que, dijo, "atienden asuntos de carácter emergente o ayudan a aflojar alguna situación que se atore con las autoridades".

Sin la información básica que amerita un análisis como el propuesto por las organizaciones, Espinoza indicó que también se ha creado una célula para la búsqueda de mujeres y niñas desaparecidas que solo funciona en cuatro de los 11 municipios y señaló: "encontramos a una niña de 12 años en 14 horas".

Explicó también que han revisado carpetas de averiguaciones previas que se encuentran en los archivos desde 2005. Se analiza, añadió, la razón por las que han sido archivadas y se hacen recomendaciones a los ministerios públicos para que puedan resolver dichos casos.

La funcionaria fue cuestionada severamente por diversas organizaciones ante la falta de datos, de información, de resultados y muchas de ellas explicaron el problema que han representado los Ministerios Públicos, que obstaculizan el acceso a la justicia de las mujeres.

La funcionaria de la Procuraduría estatal refirió, por último, que de 2011 a la fecha, hay 180 carpetas judicializadas de casos de feminicidio y de esas hay 70 sentencias. Sin embargo no dio datos de lo que ocurre en este sentido a partir de la declaratoria de la alerta en julio de 2015.

Al ser cuestionada expresamente sobre el número de víctimas de feminicidios y el total de desaparecidas en las 11 entidades desde la puesta en marcha de este mecanismo, la funcionaria no recordó la cifra.

En la ceremonia de inauguración también se encontraba David Ricardo Uribe, director general adjunto de Asuntos Jurídicos de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM), quien tampoco pudo hablar con certeza de las acciones ni del presupuesto ni de los resultados de la alerta.

Por su parte, las organizaciones civiles reforzaron su compromiso de seguir dando seguimiento a las acciones gubernamentales y de hacer llegar las conclusiones de esta mesa a diversas instancias para generar un trabajo colaborativo en favor de las mujeres.
La Alerta de Violencia de Género en esta entidad fue declarada luego de una investigación que dio a conocer que de 2005 a 2014 se cometieron 933 feminicidios, se registraron 4.281 reportes de desaparición de mujeres y se presentaron 26.079 denuncias por violación en territorio mexiquense.

Los municipios donde opera la alerta son: Chalco, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Ixtapaluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlanepantla, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco Solidaridad.

Las maleducadas

Lidia Falcón

Público Durante los más de setenta años que duró la lucha sufragista en Estados Unidos y Gran Bretaña –en España comenzó más tarde y se prolongó diez más- los periodistas llamaron “las locas” a Emmelyn y Christabel Pankhurst, Susan B. Anthony, Lydia Becker, Lucrecia Mott, Elisabeth Cady Stanton, Lucy Stone, Harriet Beecher Stowe, que lideraron el Movimiento, y a todas sus seguidoras, que invirtieron su vida y su hacienda en reclamar su derecho a ser consideradas sujetos políticos en su país. Ninguno de los comentaristas de los periódicos de la época las trataron en forma diferente durante el largo periplo que tuvieron que recorrer las anglosajonas hasta conquistar el derecho al voto.

Transcurridos cien años, ante las vehementes protestas de las militantes del Partido Feminista en la asamblea de Izquierda Unida, por el olvido de los planteamientos feministas que mostraban los dirigentes de esa formación, en la valoración de los resultados electorales del 26 de junio, nos llamaron maleducadas. En cien años hemos pasado del manicomio a la escuela. Es un avance sin duda pero de recorrido demasiado lento.

Seguramente el pomposo Adolfo Barrena y el didáctico Alberto Garzón se creen que pueden darnos lecciones de educación cuando nos dirijamos a ellos. Para eso, con la benevolencia que les caracteriza, nos permiten intervenir cuatro minutos cuando pedimos la palabra, y argüirán, convencidos de su equidad, que es el mismo tiempo que se le concede a los demás participantes. Pero los allí presentes, ni dirigentes ni representantes, van a reflexionar, ni reconocer, que de los 60 o 70 intervinientes solamente las mujeres del Área de la Mujer y del Partido Feminista tratamos los temas que afectan al 52% de la población española.

Ninguno de los bien educados y elegantes componentes de la mesa se refiere, ni aun tangencialmente, cuando denuncia los problemas que el gobierno de la derecha ha ocasionado a las clases trabajadoras, las 62 mujeres asesinadas en este medio año, ni aun siquiera las últimas violaciones de San Fermín, que constituían sangre fresca en la información reciente. La infame esclavitud de la prostitución no merece una palabra para esos señores. Para qué hablar de las abismales diferencias salariales, cuyas máximas explotaciones femeninas se han denunciado por las limpiadoras de hoteles. Ni estas ni las más de veinte causas de discriminación machista que padecemos las féminas españolas, son temas que perturben los previstos discursos de los señores dirigentes de Izquierda Unida. En todo caso, como también está previsto, nos permiten recordarlos a las feministas.

Un tema que me tortura desde hace 50 años es cómo se podría convencer a los hombres de izquierda –sea ya lo que sea hoy eso- de que no pueden esquivar ser feministas y comportarse como tales.

A pesar de los años de luchas, que han consumido la vida y la salud de miles de mujeres españolas que, desde los diferentes frentes de esta guerra inacabada, se han mostrado decididas a no permitir que los hombres de sus mismas formaciones políticas siguieran portándose como los de derechas, el comportamiento feminista no ha calado profundamente ni siquiera en los dirigentes de los partidos que se reclaman del cambio. Para demostrar lo cual no es preciso más que observar los planteamientos y disputas políticas que se están desarrollando, interminablemente, con motivo del drama de la investidura de gobierno.

Ninguno de los señores –todos señores- que acaparan las cámaras de televisión, los artículos, editoriales y entrevistas de prensa y los programas de radio, con sus propuestas y programas del futuro gobierno, hace mención alguna a las reformas y cambios que son precisos para proteger a las mujeres de la masacre que se comete sistemáticamente contra ellas, sin escándalo social alguno. Ninguno de los nuevos líderes que han venido a revolucionar el esclerotizado panorama político español nos explica cómo piensa avanzar hacia un sistema más justo de reparto de derechos y deberes entre las mujeres y los hombres.

La sociedad española está anestesiada ante la violencia machista, resignada a las múltiples agresiones, represiones y explotaciones que padecen las mujeres, y contenta con mantener el mismo estado de cosas “in eternum”. Y en ella incluyo a los hombres y a las mujeres que dirigen formaciones de izquierda, con las conocidas –por escasas- excepciones.

Y lo que es más triste, tampoco veo a las mujeres que han liderado alguno que otro movimiento feminista, que han sido, o son, responsables de varias áreas de gobierno o administración, y que se pretenden élite de la política, la cultura, las ciencias o las artes, reprocharles a esos señores tan flagrantes olvidos. Seguramente para no ser tachadas de maleducadas por los siempre dignos, bien educados y elegantes rectores de su conciencia política.

sábado, agosto 06, 2016

La ultraderecha Salvadoreña quiere penar con 50 años el aborto

FUENTE: http://observatorioviolencia.org
El partido de ultraderecha Salvadoreño Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) solicitó al Congreso ampliar hasta los 50 años las penas para el aborto “consentido y propio” según un proyecto de decreto. El partido de oposición pide reformar el artículo del Código Penal para aumentar las penas de dos a ocho años a treinta a cincuenta años. De aprobarse dicha reforma, se equipararía la pena por aborto con la de homicidio agravado. Para que se aplique dicha modificación a la legislación penal, deben aprobarla 43 de 84 legisladores, de los que ARENA tiene 35.

El Salvador es uno de los contados países en el mundo que mantiene una prohibición total al aborto desde 1998; entre los otros países se encuentran Chile, Nicaragua, Honduras, Haití, Surinam, Andorra, Malta y El Vaticano.

Las organizaciones de derechos humanos y de mujeres se han manifestado en contra de esta propuesta, y Amnistía internacional ha dicho que “es escandaloso, irresponsable y va en contra de estándares básicos de derechos humanos”. Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional declaró:
“Los parlamentarios en El Salvador están jugando un juego muy peligroso con las vidas de millones de mujeres. Prohibir abortos que pueden salvar vidas es atroz en cualquier circunstancia, pero intentar aumentar las penas de cárcel para las mujeres que necesitan un aborto y a las personas que las apoyan es simplemente despreciable”
Desde Fundación Mujeres apoyamos a Amnistía Internacional en sus declaraciones y nos unimos a su lucha en contra de este flagrante intento de violación a los derechos de nuestras hermanas salvadoreñas.

JPSUV impulsa campaña “Mujer Bonita es la que Lucha”

FUENTE: http://rnv.gob.ve
La juventud del Partido Socialista de Venezuela, se encuentra desplegada en el territorio nacional para desarrollar la campaña “Mujer Bonita es la que Lucha” cuyo objeto es el revertir la imagen de la mujer como objeto sexual a una mujer que lucha, trabaja y construye.

Durante la transmisión del programa Zurda Konducta, la Comisión de Mujeres Jóvenes del PSUV destacaron que la juventud se mantendrá activa para construir Patria y garantizar el proceso político Bolivariano.

Igualmente puntualizaron que es necesario que las mujeres chavistas se demuestren en esencia feminista y no materialista como lo ha pretendido hacer creer mujeres de la derecha venezolana.

La campaña Mujer bonita es la que Lucha es el fiel testimonio de como la Revolución Bolivariana le ha otorgado responsabilidad política a los jóvenes y mujeres comprometidas con el pueblo.

COMUNICADO DE UNAMUJER- Contra la Violencia Política: UNAMUJER Alerta y Movilizada

FUENTE: http://www.unamujer.org.ve

Integrantes de la Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer), se pronunciaron en apoyo a Hebe de Bonafini, presidenta de la asociación argentina de Madres de Plaza de Mayo, quien es acusada por supuesta intimidación pública y por llamar a la resistencia contra las acciones neoliberales emprendidas por el gobierno de Mauricio Macri, presidente de Argentina. A continuación el contenido del Comunicado:

La orden de captura de Hebe Bonafini es una expresión más de la violencia política que impera sobre la nación argentina, en especial sobre sus mujeres.

Hebe Bonafini, símbolo histórico de la resistencia a las dictaduras fascistas que ha vivido Argentina, lideresa indiscutible no sólo de las valerosas Madres de Plaza de Mayo sino también de los movimientos de mujeres en América Latina que reconocemos en ella una fortaleza que no se quebranta ni aun con el paso de los años.

El fascismo argentino hoy tiene su manifestación en una figura execrable como Mauricio Macri, quien enfila sus baterías misóginas contra la expresidenta Cristina Kirchner, luego contra Milagros Sala y ahora, como crónica de un agravio anunciado, contra la abuela Hebe. Alertamos a las mujeres venezolanas, que esta es la misma derecha fascista que atenta contra Dilma Rouseff en Brasil y nos agrede sistemáticamente a las mujeres lideresas comunitarias y con responsabilidades en los poderes públicos, a través de sus lacayos como los diputados que actualmente ocupan la directiva de la Asamblea Nacional.

Exhortamos a los organismos internacionales del Sistema de Protección de los Derechos humanos, a pronunciarse contra la violencia del gobierno argentino, ejercida hoy contra Hebe Bonafini la cual representa una amenaza para el liderazgo de las mujeres en nuestra región.

Las mujeres venezolanas denunciamos ante el mundo la violencia política de la que están siendo víctimas las lideresas argentinas a manos de un presidente misógino, sobre todo contra aquellas que ejercen liderazgos a favor del pueblo pobre y oprimido.

Vaya nuestro más firme apoyo a nuestras camaradas de lucha.

VIVA LA SORORIDAD ENTRE LAS MUJERES LIDERESAS!!!

VIVAN LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO!!!

VIVA HEBE BONAFINI!!!

Marcela Lagarde "Liderazgo de mujeres jóvenes y relaciones intergeneraci...

Práctica de lactancia materna en Venezuela se elevó a 52 %

Fuente: VTV
Actualmente, Venezuela cuenta con un registro de 52% en la prevalencia de la práctica de la lactancia materna, cifra que se estima elevar a 70 % para el año 2019.
 
Así lo informó la directora del instituto Nacional de Nutrición (INN), Marilyn Di Luca, quien puntualizó que en el 2014 se ubicaba en 45%, cifra que se elevó considerablemente, ya que en 1997 el registro de la práctica de la lactancia materna, primer acto de soberanía alimentaria, estaba en 7%.
Desde la plaza El Venezolano, uno de los puntos del país donde este jueves se realiza el sexto acto de Amamantamiento Público, Di Luca invitó a todos los venezolanos a trabajar en conjunto para alcanzar la meta fijada.

Precisó que en el punto activado en la ciudad capital, participan cerca de 200 mujeres, “defendiendo y promoviendo la lactancia materna como un acto de amor, igualdad, justicia, salud, de vida, bienestar y sobretodo como una acto de soberanía alimentaria”.

Igualmente, informó que durante el desarrollo de esta  importante actividad se podrán encontrar y conocer diferentes alternativas de apoyo a la lactancia materna.

“Las cooperativas ofrecen franelas para amamantamiento, fulares, cremas naturales para masajes, una serie de alternativas para que nuestras madres, padres y familias puedan tener esa comodidad a la hora de amamantar”, agregó.

Destacó que este 04 de agosto, todos los entes de la Misión Alimentación se encuentran desplegados apoyando y participando en las actividades programas por la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Di Luca mencionó que el INN mantiene una alianza con el Ministerio del Poder Popular para la Educación, para la formación de más de 300 mil docentes en el tema de lactancia materna y así llevarlo a las aulas.

Además, trabajan con las comunidades a través de círculos de apoyo de las madres y la lactancia materna. VL/XN.

jueves, agosto 04, 2016

Argentina: Nace la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas

(SEMlac).- Tras el objetivo de crear una red americana de periodistas con visión de género, se reunieron en Buenos Aires, los días 29 y 30 de julio, colegas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay.

El Encuentro fue organizado por la Red Internacional de Periodismo con Visión de Género en Argentina -RIPVG en Argentina-, que integra un espacio global: la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género funciona desde 2005 y reúne a periodistas y especialistas en comunicación que trabajan en la construcción de un periodismo inclusivo. Es un espacio de sinergia y está integrada por periodistas y profesionales de la comunicación de 38 países.

El eje del encuentro realizado en Buenos Aires fue debatir sobre los avances y obstáculos de cada país en relación con la labor periodística y el respeto de la información con eje en los derechos. A la vez, propuso la creación de un espacio regional que articule y potencie estrategias para el buen tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños.

Machismo, género y emociones

Alejandra Buggs Lomelí

Cimacnoticias Seguimos en marzo, mes especialmente dedicado a colocar la atención de todas y todos en la desigualdad que hemos vivido las mujeres a lo largo de la historia y tener presente que el 8 de Marzo es un día de conmemoración, no de celebración.

Es tiempo ya de que todas y todos tengamos claro que el 8 de Marzo tiene que desaparecer, y que ese día será cuando realmente el mundo viva en igualdad total, sin violencia de ningún tipo hacia las mujeres, y con acceso a todas las oportunidades que tienen los varones por el hecho de ser hombres.

Sin embargo, siempre a lo largo de mis ya casi 30 años de ejercer como psicoterapeuta, he tratado e intentado mantener una mirada justa y objetiva sobre los efectos emocionales que implica, tanto para las mujeres como para los hombres, vivir dentro de un sistema patriarcal que impone modelos y roles tanto a un género como al otro, con la claridad de que viviendo en un sistema patriarcal generalmente hemos sido las mujeres quienes vivimos desigualdad, violencia e inequidad en mayor grado.

Al hablar de machismo lo tenemos que entender como una ideología que abarca un conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias enfocadas a promover la negación de las mujeres como sujetas, independientemente de la cultura, tradición o contexto.

Esta negación de lo femenino se manifiesta de diferentes formas, como por ejemplo el ámbito social y familiar, a través del establecimiento de la dominación masculina llamada estructura patriarcal; en el contexto sexual, ubicando a la mujer como pasiva e incluso negando el deseo sexual llegando a grados tan terribles como la ablación (mutilación genital) o el planchado de los senos.

En lo laboral se ha reflejado a través de los años en menores ingresos para las mujeres por el mismo trabajo que realizan los hombres; en el contexto legislativo, en algunos países aún las mujeres no están legitimadas como ciudadanas, y en otros son pocos los años en que ya las mujeres pueden votar.

Intelectualmente, hemos sido estereotipadas como inferiores en capacidad matemática, capacidad objetiva, en lógica, como algo exclusivo de los varones.

Las diferencias anatómicas se han traducido en supremacía de la fuerza física masculina o una exageración de la diferencia, cuando se le otorga poca importancia al parto, así como a la reproducción biológica.

Académicamente, esta diferencia llamada machismo también se ha manifestado en la poca o nula importancia que se la ha dado a los estudios de género y a la teoría y posturas feministas.

El machismo más que un movimiento es una cultura, es un fenómeno multidimensional que por lo mismo es complejo de estudiar y pretencioso sería ubicarlo sólo en el ámbito de la psicología.

Sin embargo, es mi interés en este artículo mencionar sólo los efectos psicológicos que la cultura machista genera en mujeres y hombres.

La mayoría piensa que el machismo agrede exclusivamente a lo femenino, si bien, somos más las mujeres quienes recibimos en mayor grado terribles y muchas veces fatales embates del machismo en todos los contextos de nuestras vidas, los hombres también se ven afectados por él.

Al ser algunos valores del patriarcado: tener poder, tener control y el intelecto, tristemente se da por hecho que las mujeres no tenemos ninguno de esos “valores”, y los hombres que no “cuenten o tengan” estas tres características son descalificados y rechazados por el machismo.

Es así como el machismo se traduce en discriminación contra otras poblaciones, además de las mujeres, como es el caso de los hombres homosexuales porque no encajan en lo que se entiende como “masculino”, y por ello se considera al machismo y a la heteronormatividad como causantes directas de la lesbofobia, homofobia y transfobia, entre otras orientaciones sexo-afectivas.

Este temor a convertirse en mujer, en “degenerarse”, contribuye en ciertos casos a la heterosexualidad obligada del varón.

El machismo está presente en todos los aspectos de nuestra vida, desde las guarderías hasta la carrera profesional, en los cuentos, en los libros de texto, en las canciones, en las películas, en programas de televisión, la religión… y en la propia familia, que enseña a los niños y a las niñas a perpetuar los mandatos de género para mujeres y hombres.

Los efectos emocionales en mujeres y hombres son diversos; por ejemplo, las mujeres ante las manifestaciones del machismo tienden a vivir con miedo, autoestima baja, dependencia, sensación de inadecuación, sentir que sin un hombre a su lado no valen nada.

Ante la violencia sutil (micromachismos)** y directa, las mujeres pueden creer que así tienen que vivir, naturalizando no sólo la violencia sino los estados físicos y emocionales que genera, como colitis y gastritis.

Experimentan sentimientos de subordinación, dependencia y sometimiento, así como miedo, estrés, confusión aguda, ansiedad, trastornos de alcoholismo y ludopatía, y trastornos del sueño.

Algunos hombres al intentar cumplir con este rol machista, surgido del sistema patriarcal, tienden a la depresión, muchas veces sin poder identificar las verdaderas causas que existen debajo de esa depresión.

Sienten angustia e impotencia por no “dar el ancho” en lo que a éxito se refiere, pues se comparan constantemente con los otros, por tanto su autoestima se ve afectada, además de manifestar todas estas incomodidades a través de la violencia, sin que esto se entienda como una justificación a la misma, sino como una terrible consecuencia de los efectos subjetivos de este desastroso sistema patriarcal.

Hasta aquí, podemos comprender que los mandatos de género son las características que la sociedad adjudica tanto a mujeres como a hombres, y que son el conjunto de reglas aprendidas, reforzadas y sancionadas dentro de la sociedad.

Podemos con este breve recorrido darnos cuenta del costo emocional y físico que implica mantener vigente este sistema de creencias; por todo esto, es responsabilidad de quienes nos damos cuenta de la verdadera situación, actuar en consecuencia empezando por nuestras vidas.

Esta es una responsabilidad que debe ser compartida tanto por las mujeres como por los hombres.

Desafortunadamente, hemos aprendido a organizarnos con base en jerarquías, a través de comparaciones sociales basadas en mitos de superioridad e inferioridad que sólo existen en el imaginario colectivo.

El miedo a perder el “lugar” que se cree ocupar en la jerarquía social, así como el miedo a la exclusión, suele manifestarse en ansiedad, vergüenza, furia, envidia y depresión, emociones que obstaculizan el bienestar de las personas.

El machismo se va metiendo subjetivamente en nuestras vidas, despacio… poco a poco… lentamente… como la humedad que se infiltra sin darnos cuenta y cuando menos pensamos ya está esa pared llena de humedad. Llega un momento en que la vemos como natural y desafortunadamente nos vamos acostumbrando a ella.

Es de la misma manera, despacio pero seguro, lento pero firme, poco a poco, pero con todo y de lleno, que podremos identificar qué es, cuándo surge y cómo afecta el machismo en nuestras vidas para poder erradicarlo.

Tengo la firme convicción de que en la medida en que mujeres y hombres dejemos de compararnos entre nosotros y con los otros, podremos eliminar el machismo y junto con él, sus devastadores efectos emocionales.

Esto permitirá cambiar este “modelo machista” de existir y coexistir, y construir un modelo de vida más equilibrado, más justo y por supuesto, libre de violencia para ambos géneros; es una asignatura pendiente que nos merecemos como un Derecho Humano para el bienestar.

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Twitter: @terapiaygenero

**El español Luis Bonino Méndez denomina “micromachismo” a una práctica de violencia en la vida cotidiana, que sería tan sutil que pasaría desapercibida, pero que reflejaría y perpetuaría las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres.

*Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.

Género con Clase Impreso